De los arrepentidos es la próxima cuenta

“No pueden pedirme prohibir el alcohol: es delicioso, hace a las mujeres más bellas y nos hace prácticamente invulnerables a la crítica”
– Joe Diamante Quimby, alcalde de Springfield

“El alcohol nunca es la respuesta, pero sí ayuda a olvidar la pregunta”
– Bill Murray

Dejar de beber por un tiempo puede tener varios objetivos: cuidar la salud, ahorrar algo de dinero o recuperar las fuerzas perdidas el viernes para seguir bebiendo el sábado. Por su parte, volver a beber es una actividad que requiere fuerza de voluntad, valentía y un claro desprecio por la opinión del 99% de los médicos: no sé si han oído hablar del Dr. Chávez.

El caso es el que los regresos son complicados y nunca están demás los bienintencionados consejos de alguien que nunca ha hecho lo que tú, pero se siente con una superioridad moral injustificada ante tu persona. Dejar de beber implica 12 pasos: volver, solo 5. Qué fácil.

Primer paso

“Admitimos que somos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se han vuelto ingobernables”
Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y si a mí me quiere gobernar el bourbon, pues será porque me lo merezco. Una actitud pasiva frente a la inevitabilidad de las directrices determinadas por el alcohol (“baila para mí”, “llámala ahora”, “invita las próximas 12 rondas”) es lo más recomendable: nadie quiere terminar siendo ese molesto invitado que tienen que sujetar entre todos los asistentes para llenarle la boca con vodka.

Segundo paso

“Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos”
Es de toda necesidad pedir perdón: esto lo saben todos aquellos que han empujado a alguien por accidente, perdido un objeto prestado o llegado ebrio al matrimonio de una ex. Bueno, después de pasar un periodo sin beber, es fundamental pedir las disculpas del caso: Mr. Walker, Herr Jagermeister, Monsieur Le Courvoisier, les pido perdón y prometo restituir cada uno de los pesos no invertidos en sus beneficiosos productos en un breve periodo. Comenzando ahora. Ya.

Tercer paso

“Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros”.
Tengo que admitirlo, este da problemas: por una parte, reconozco mi culpa, porque no fue buena idea intentar reconciliarme con la beberecua un día jueves y, por lo tanto, llegar a las 12 del viernes al trabajo. Por otra, ¿es tanto perjuicio para mi jefe que llegue en plenas condiciones a las 12, en lugar del repudiable estado en el que me encontraba a las 8? Jaque y mate, Recursos Humanos. Jaque y mate.

Cuarto paso

“Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas”.
En verdad, este paso no sirve para nada, pero me comprometí con la Redacción de este pasquín cibernético a enviarles más de 500 palabras y llegué a 498 al terminar el cuarto paso, que ahora es el quinto. Ahora me pasé.

Quinto paso

“Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos”.
Llevad este mensaje por sucuchos, cantinas, restobares pobres y elegantes bares de hoteles; gritadlo a los necios, susurradlo en el oído amante. Contádselo a vuestros amigos, ojalá no en el oído. Publicadlo en las redes sociales y no olvidéis eliminar de Facebook primero a vuestros jefes y, lo más importante: prediquen con el ejemplo, emborráchense, den jugo del sabor que quieran y, después, ríndanse. Total, siempre tenemos los otros aburridos 12 pasos.